En casos normales, la cremación es siempre una elección voluntaria y no hay nada que la impida legalmente. Sin embargo, existen situaciones excepcionales en las que no se puede incinerar un cuerpo inmediatamente. Por ejemplo, si la muerte está bajo investigación judicial (como en homicidios o fallecimientos sospechosos), un juez puede ordenar la suspensión de la cremación hasta que se practiquen todas las diligencias forenses necesarias. Tampoco se incineran cuerpos con determinadas enfermedades infecto-contagiosas sin las medidas especiales, aunque esto rara vez prohibirá la cremación, solo podría acelerarla o condicionarla bajo protocolos sanitarios. En resumen, salvo orden expresa de la autoridad o deseo en contra del propio difunto, nada obliga ni impide la incineración – es una opción libre para la familia.